miércoles, 26 de mayo de 2010

Biografias de asesinos seriales

AILEEN CAROL WUORNOS



En la víspera de la Navidad de 1989, el cuerpo de un hombre llamado Richard Mallory fue encontrado en los bosques de Daytona Beach, en el estado de Florida. El cadáver tenía tres impactos de una pistola calibre 22. Un año después, otros seis cuerpos asesinados en forma similar habían sido descubiertos. Todas las víctimas eran hombres de mediana edad que aparecieron muertos cerca de alguna ruta o camino. Todos habían sido robados y asesinados con una pistola calibre 22. El FBI sospechó desde un comienzo que los crímenes habían sido perpetrados por una o dos mujeres con rasgos de asesinas en serie. El móvil de los homicidios, sin embargo, no estaba en absoluto claro. En diciembre de 1990 se obtuvieron los primeros retratos hablados de la posible pareja de asesinas en serie. No pasó mucho tiempo antes que diversos testigos reconocieran en ellos a Tyria J. Moore, de 28 años de edad, y a Aileen Wuornos, de 34. Ambas vivían a la deriva en diversas localidades del estado de Florida y eran amantes. Aileen Carol Wuornos había nacido en Rochester, Michigan, el 29 de febrero de 1956. Hija de padres adolescentes que se separaron meses antes de su nacimiento, Aileen quedó al cuidado de su madre, Diane, al igual que su hermano mayor Keith. Pero la joven madre fue incapaz de criar a la niña, y en marzo de 1960, Aileen fue adoptada legalmente por sus abuelos maternos. A los seis años de edad, en 1962, Aileen sufre severas quemaduras en el rostro cuando jugaba junto a su hermano y nueve años más tarde, queda embarazada de un padre que permaneció sin identificar, entregando a su hijo recién nacido a un hogar de Detroit. En esos mismos días, Aileen y su hermano dejan la casa de los abuelos, y ella empieza a trabajar en la calle como prostituta. En 1974, usando el alias de Sandra Ketsch, Aileen Wuornos es encarcelada en Colorado por conducta impropia, conducir ebria y disparar una pistola calibre 22 desde un vehículo en movimiento. En 1976, de vuelta en Michigan, Aileen es arrestada en Antrim County por golpear la cabeza de un barman con una bola de billar. Pocos días después, su hermano Keith muere de un cáncer en la garganta y Aileen hereda los 10 mil dólares de su seguro de vida. Con el dinero, se compra un auto nuevo y viaja a Florida en busca de una vida mejor. Sin embargo en 1981 Aileen cae de nuevo en la cárcel, esta vez en Edgewater, Florida, por robar a mano armada una tienda. Sale de prisión 13 meses más tarde, en junio de 1983. Su siguiente arresto, en mayo de 1984, se debe al intento de cobrar cheques falsos en un banco de Key West. Siguen detenciones por conducir sin licencia, robo de coche, resistencia al arresto, obstrucción a la justicia y por amenazar a un hombre con una pistola calibre 22 para robarle 200 dólares. Es a fines de 1986, que Aileen Wuornos conoce a Tyria J. Moore en un bar de Daytona. Ambas se hacen amantes, y cuando después de un año de tortuosa relación la pasión se desvanece, siguen siendo inseparables amigas. De ahí en adelante las andanzas delincuentes de la pareja se multiplican con asombrosa rapidez. Aileen recurre a varios nombres falsos y junto a Tarya suman incidentes de todo tipo con la policía, desde conducir sin licencia hasta amenazas telefónicas a empleados de supermercado. Por 1989, Aileen Wuornos es una mujer de carácter agresivo y fácilmente irritable, que viaja siempre con una pistola en su bolso y que trabaja en forma esporádica en bares y paradas de camiones. El 30 de noviembre de ese año, un electricista de 51 años de nombre Richard Mallory, conocido por su afición al alcohol y a las mujeres, es visto con vida por última vez. Al día siguiente su coche es encontrado en Ormond Beach, junto a su billetera, documentos personales, una botella vacía de vodka y varios condones. El 13 de diciembre de 1989, el cuerpo de Richard Mallory es hallado en los bosques cercanos a Daytona Beach con tres disparos en el pecho efectuados por una pistola calibre 22. Uno de los titulares aparecidos en la prensa mexicana, el cerco de su búsqueda se iba estrechando. Esas pistas, sin embargo, no llevan a la policía a descubrir al culpable. El caso se archiva y permanece sin novedades hasta el 1 de junio de 1990, cuando un hombre desnudo es hallado muerto cerca de Tampa, con seis disparos de una pistola calibre 22. Cuando la policía lo identifica como David Spears, de 43 años de edad, ya ha aparecido un tercer cuerpo desnudo de un hombre de 40 años asesinado con nueve tiros de una calibre 22. La cuarta víctima se llama Peter Siems y es un hombre de 65 años, que es visto por última vez cuando sale de su casa en Júpiter, Florida, para ir a visitar a unos parientes en Arkansas. Su coche aparece un mes más tarde, chocado y abandonado. Testigos cuentan a la policía que a bordo del auto iban dos mujeres, una rubia y otra de pelo castaño oscuro, y entregan información para realizar un retrato hablado. La mujer rubia iba herida, y una huella de su mano ensangrentada queda grabada en el auto. Para noviembre de 1990, los hombres asesinados de forma similar en el estado de Florida ya son nueve. Los medios de comunicación siguen a estas alturas el caso de muy cerca, y presionan a las autoridades policiales para que asuman que se trata de dos asesinas en serie y publiquen sus retratos hablados, lo que ocurre a fines de ese mes. En las tres semanas siguientes, la policía recibe cuatro llamadas telefónicas que identifican a las sospechosas como Tyria Moore y Lee Blahovec (uno de los tantos pseudónimos de Aileen Wuornos). Mientras, para obtener algo de dinero, Aileen sigue vendiendo los objetos de valor que ha robado a sus víctimas. Es así como el 6 de diciembre, vende la cámara y el detector de radar de Richard Mallory en Daytona, y parte a Ormond Beach a vender una caja de herramientas que pertenecía a Spears. El 9 de enero de 1991, Aileen Wuornos finalmente es detenida en un bar de Harbor Oaks. Al día siguiente Tyria Moore es conducida a la casa de sus hermanas en Pennsylvania, y acepta colaborar con la policía. El 16 de enero, Aileen confiesa seis asesinatos, y alega que todos fueron cometidos en defensa propia, pues esos hombres intentaban violarla. Antes de que terminara ese mes, ella y su abogado venden los derechos cinematográficos de su vida. El 27 de enero de 1992, un jurado declaró a Aileen Wuornos culpable de homicidio en primer grado y recomendó la pena de muerte. El 30 de enero de 1992 Aileen Carol Wuornos fue sentenciada a morir ejecutada. La pena se cumplió en el otoño de 2002.

5. Biografía de asesinos seriales



Los asesinos en serie son personas que matan por lo menos en tres ocasiones con un intervalo entre cada asesinato. Los crímenes cometidos son resultado de una compulsión, que puede tener sus orígenes en la juventud o en desajustes psicopatológicos del asesino, contrariamente a aquellos que están motivados por ganancias monetarias (por ejemplo, asesinos a sueldo) o los que tienen motivaciones ideológicas o políticas (por ejemplo, terroristas, genocidas).

El término asesino en serie (serial killer), fue presumiblemente acuñado por el agente Robert Ressler en los años 70. La expresión asesino en serie entró al lenguaje popular en gran parte debido a la publicidad que se le dio a los crímenes de Ted Bundy y David Berkowitz ("El hijo de Sam"), a mediados de esa década.
El término permite a los criminalistas distinguir a aquellos delincuentes, que matan a varias personas en un largo período, de aquellos que asesinan mucha gente en un solo evento (asesinos en masa). Un tercer tipo de asesino múltiple es el spree killer.
En seguida unas breves definiciones de estos tres tipos:
• Un asesino en serie es alguien que comete tres o más asesinatos durante un extenso período con un lapso de enfriamiento entre cada crimen. En medio de sus delitos, ellos parecen bastante normales, una condición que Hervey Cleckley y Robert Hare llaman "máscara de cordura." A menudo existe — pero no siempre — un elemento sexual en este tipo de asesinos.
• Un asesino en masa, por otra parte, es un individuo que comete múltiples asesinatos en una ocasión aislada y en un solo lugar. Los autores algunas veces cometen suicidio, por consiguiente, el conocimiento de su estado mental y qué los motiva a actuar de esa manera, se deja muchas veces a la especulación. Los pocos asesinos masivos que han podido ser atrapados afirman que no recuerdan claramente el evento.
• Un spree killer comete múltiples asesinatos en diferentes lugares, dentro de un período que puede variar desde unas cuantas horas hasta varios días. A diferencia de los asesinos en serie, ellos no vuelven a su comportamiento normal entre asesinatos.
Todos estos tipos de crímenes mencionados son usualmente consumados por una sola persona. Pero ha habido ejemplos en las tres categorías en los que dos o más perpetradores han actuado en conjunto. El escritor Michael Newton afirma que esto sucede en aproximadamente un tercio de los casos.
Existen otros tipos de asesinatos múltiples también, aunque a menudo están relacionados con grandes organizaciones y no con dos o tres asesinos: genocidio y ataques terroristas.
Los asesinos múltiples han sido generalmente hombres blancos y es verdad, que son claramente mayoría en las cifras de asesinos en serie conocidos. Las mujeres representan la minoría en las estadísticas de asesinos en serie.
Los asesinos en serie están específicamente motivados por una multiplicidad de impulsos psicológicos, sobre todo por ansias de poder y compulsión sexual. Con frecuencia tienen sentimientos de inadaptabilidad e inutilidad, algunas veces debido a humillación y abusos en la infancia y/o el apremio de la pobreza, también bajo estatus socioeconómico en edad adulta, compensando sus crímenes esto y otorgándoles una sensación de potencia y frecuentemente venganza, durante y después de cometer los delitos. El conocimiento de sus acciones aterroriza a comunidades enteras y con frecuencia confunden a la policía, consecuencias que son incentivo de su sensación de poder. Este aspecto motivacional los desliga de los asesinos a sueldo y otros asesinos múltiples, quienes están motivados por el lucro. Por ejemplo, en Escocia durante la década de 1820, William Burke y William Hare asesinaron personas en lo que se conoció como el "Caso del ladrón de cadáveres." Ellos no figuran como asesinos en serie en la mayoría de las definiciones de criminólogos, porque sus motivos fueron principalmente económicos.
Los asesinos en serie frecuentemente tienen impulsos extremadamente sádicos. Estos anulan la capacidad de sentir empatía por el sufrimiento de otros, de esta manera, son frecuentemente llamados psicópatas o sociópatas, términos que han sido renombrados por psicólogos como trastorno de personalidad antisocial. Algunos asesinos en serie hacen uso de la lujuria y la tortura, para obtener placer sexual por mutilación de la víctima y también de matarla lentamente por un prolongado lapso de tiempo.

Principales teóricos de la criminología

Numerosos pensadores han señalado postulados criminológicos o propuestas que hoy seguimos retomando. A algunos de ellos nos referimos a continuación.

TOMÁS MORO (Sto. Tomás Moro, Sir Thomas More, 1478-1535). Abogado, político, se enfrentó a Enrique VIII al no aceptar el alza de impuestos y luego oponiéndose a que el rey figurara como cabeza de la Iglesia, por lo cual este lo hizo decapitar. Luego sería santificado.
En 1516 publica su obra La utopía, lugar que no existe. “...país ideal donde todo el mundo es feliz, trabajando en armonía, se divierten, juegan, comparten, viven...”.
Postulado criminológico: “La guerra, la ociosidad, los errores de la educación, influyen en el incremento de los delitos. El Estado debe encaminar sus esfuerzos para combatir esas causas, pues el delito es justamente tal manifestación. Hay que acabar con la miseria, impulsar la educación, asegurar la estabilidad social, es lo que conduce a una vida ideal”.
Aboga por la proporcionalidad de las penas, criticando cómo Inglaterra impone pena de muerte por igual: “a quien roba un pan, o al terrible asaltante de los caminos” (TOMÁS MORO, Utopía, México, Edit. Porrúa, 1975)

CHARLES DE SECONDAT (Barón de Montesquieu, 1689-1755). Su obra El espíritu de las leyes, publicada en 1748, en la que propone la independencia del poder judicial respecto al ejecutivo, la abolición de las penas inútiles y excesivas, y de la tortura.
“Que se examinen las causas de la corrupción de las costumbres, y veremos que obedecen más a la impunidad que a la moderación de las penas”. Como hombre de leyes, propone: “...El buen legislador debe preocuparse más por prevenir el delito que por castigarlo” (Luis RODRíGUEZ MANZANERA, ob. cit., págs. 198-199), señalando que el espíritu de la ley debe ser el de evitar el delito.

JUAN JACOBO ROUSSEAU (Ginebra, 17 12-1778). En 1755 publica el Discurso sobre el origen y fundamento de la desigualdad entre los hombres. En 1762, El contrato social.
“El primer hombre a quien, cercando un terreno, se le ocurrió decir: esto es mío, y halló gentes bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Cuántos crímenes, cuántas guerras y cuántos horrores habría evitado al género humano aquel que hubiese gritado a sus semejantes, arrancando las estacas de la cerca y cubriendo el foso: «Guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra de nadie».
El incremento delincuencial es una muestra de la desorganización social de un Estado...” (RODRÍGUEZ MANZANERA, ob. cit., págs. 198-199)

JOHN HOWARD (1726-1790). Habló sobre las condiciones deplorables de las prisiones en Inglaterra. Apresado por piratas camino a Lisboa para ayudar a las víctimas de un terremoto, sufre en carne propia el escarnio de la prisión, y una vez liberado -se dedica a narrarle al mundo la geografía del dolor (cárceles): dramas, miseria, promiscuidad, vicios, enfermedades, lo cual repercutió para que se reformara el sistema penitenciario (RODRÍGUEZ MANZANERA, ob. cit., págs. 190-191)

CESARE BONNESSANA (Marqués de Beccaria, 1738-1794). A los veintiséis años “el divino marqués” publica en latín su libro De los delitos y de las penas, causando gran conmoción en el grupo de intelectuales de su época.
“Para que cualquier pena no sea violencia de uno o de muchos contra alguien en particular, debe ser escencialmente pública, pronta, necesaria, la mejor posible dadas las circunstancias, proporcional a los delitos y dictadas por las leyes...”. “Es mejor prevenir los delitos que penarlos...” (CESARE BECCARIA, De los delitos y de las penas, Madrid, Alianza Editorial, S. A., 1982)

JEREMIASBENTHAM (1784=1 832). Su obra más conocida, El Panóptico (pan - todo. Óptico - visión). Establecimiento circular con torre de vigilancia en medio, donde el guardián tiene el control de todos los vigilados. En tal establecimiento ha de obtenerse: 1 0) Dulzura (supresión del sufrimiento corporal). 2°) Severidad (no puede estarse mejor que afuera en libertad). 3°) Economía (no debe haber gastos innecesarios en su manejo).
Propone la cárcel ideal, en la que deben imperar el trabajo, el estudio, el orden y la paz, para lograr la readaptación de los delincuentes. El panopticum es, pues, la representación arquitectónica de la disciplina’ (DARÍO MELOSSI, “Istituzioni di controle sociale”, citado por LOLITA ANIYAR, La realidad contra los mitos, pág. 192)

EUGENE FRANÇOIS VIDOCQ (1775-1857). Terrible antisocial a los treinta y cinco años, es considerado como el hombre con mayor habilidad para fugarse de las prisiones. Su pasado, más tenebroso aún, transcurrió en medio de pandilleros que educaban a sus hijos para el asesinato; en vez de regalarles muñecos o carritos, les obsequiaban las calaveras de sus víctimas para que se fueran acostumbrando a la muerte, para que se familiarizaran con ella.
Un día se retira, pero sus excompinches comienzan a atormentarlo y extorsionarlo con la amenaza de que si no pagaba lo delataban a la policía; desesperado busca contactos con esta y se pone a su servicio a cambio de que no vuelvan a encarcelarlo.
Con estos argumentos convence a la policía: “... solo los criminales pueden combatir el crimen.., un ladrón que se siente a salvo, no tiene compasión con sus colegas...”. VIDOCQ es autorizado para organizar un cuerpo policiaco y crea la muy famosa Sureté (Seguridad), cuerpo de policía de Francia.
VIDOCQ estableció la parada, ronda de presos, y en los patios o re cintos a los presos se les hace caminar en círculo, mientras secretamente son observados por los funcionarios policiales a fin de educar su memoria y gravar los rostros de los delincuentes; así, al encontrar rostros semejantes, debe encarcelarse a los sujetos, pues es posible que sean delincuentes. Este es un fiel reflejo de las ideas de los fisonomistas, a los que hemos de referirnos para entender el porqué del manejo de las facciones’ (W. WERHNER, Historia de la criminología, Edit. Barcelona, 1974)
Los fisonomistas. Estudian la apariencia externa de los individuos y las relaciones entre dicha apariencia y su ser interno.

SAN JERÓNIMO decía: “La cara es el espejo del alma y los ojos, aun cuando callen, confiesan los secretos del corazón...”.
De los fisonomistas ha surgido la expresión “tiene cara de...”. Ellos señalan que el rostro de las personas puede revelar su carácter delincuencial. “El mismo San Jerónimo aconsejaba observar directa mente a los ojos de las personas para conocerlas”.
La fisonomía como disciplina surge en el siglo XVI, atribuyéndose- le a GIOVANNI

BATTISTA DELLA PORTA (1535-1616), artista, quien acostumbraba a modelar el barro y el mármol, desarrollando una técnica de observación.
DELLA PORTA sostiene que existe interdependencia entre el cuerpo y el alma, hallando anomalías en la cabeza, la frente, las orejas, la nariz, los dientes, que atribuye a caracteres delincuenciales.
Siguiendo la antigua tradición destaca el valor de la expresión de los ojos; y estudia la psicología de la risa y el llanto. Sus trabajos son elaborados después de observar en forma directa a los detenidos en las cárceles y analizando autopsias de asesinados y de criminales ajusticiados.

JEAN GASPAR LAVATER (1741-1801). Pastor protestante. En 1776 publica Fragmentos fisionómicos para conocimiento del hombre y del amor al hombre, donde hace una serie de comparaciones con los anima les; cuando la persona se asemeja a un perro, un conejo, un cerdo, le otorga las características psicológicas que se les atribuyen a tales animales.
Tal llegó a ser la influencia de los fisonomistas en el siglo XVIII, que en Nápoles se impuso la costumbre de señalar en las sentencias:
“Oídos los testigos de cargo y descargo y vista su cara y cabeza, te condeno a prisión, horca, etc...” (JESÚS MONTERO, Estudios criminológicos, La Habana, 1952)
La frenología. Derivada un tanto de la anterior, plantea otra forma de estudio: Phren-inteligencia Logos-tratado. Pretende encontrar la sede de las funciones sicológicas alrededor del cerebro.

FRANCOIS JOSEPH GALL (1758-1828). Considerado como el creador de la frenología. Sus pretensiones son las de encontrar el carácter y los sentimientos de las personas en la configuración externa del cráneo. Así, en algún lugar del cerebro ha de hallarse el instinto criminal y para su estudio se trazan mapas del cerebro.
El conejillo de Indias por excelencia en ese momento son justamente los reclusos, y estos frenólogos van a analizarlos, especialmente los condenados a muerte (FIELDING H. GARRISON, Historia de la medicina, México, Edit. Interamericana)

MARIANO CUBÍ Y SOLER (1801-1875). Treinta años antes que LOM BROSO establece una teoría: “Hay criaturas humanas que nacen con una desmedida tendencia a la destructividad, acometividad o combatividad, donde la parte moral y la razón son defectuosas.
“Por eso están constituidos naturalmente como ladrones, violado res, asesinos, estafadores, etc..., se ha descubierto que cuando las partes laterales de la cabeza son mucho más abultadas que las superiores, producen, por una ley o modo de proceder natural, un irresistible impulso a robar, estafar, engañar, sin que ningún temor ni corrección huma nos puedan impedirlo” (Máximo CUBÍ y SOLER, Sistema completo de frenología, Venedona, España, 1844)
Médicos de las prisiones. La abundante literatura que sobre el crimen y los criminales va saliendo se pone de moda, y un sinnúmero de médicos que tienen acceso a las prisiones comienzan a hacer sus propias investigaciones y publicaciones, particularmente en el siglo XIX.

PHILIPPE PINEL (1745-1826). Fundador de la Psiquiatría; fundó el manicomio de Salpetriere, mayor centro de Francia; se enfrentó a los médicos de su época, considerando la sangría y la práctica de zambullir a los enfermos en agua helada, como delirios médicos’ (MICHEL FOUCAULT, Historia de la locura, Breviarios, México, Fondo de Cultura Económica, 1982)

JEAN DOMINIQUE ESQUIROL (1772-1840). Investigó sobre la esquizofrenia y descubrió los principios de la alucinación (OCTAVIO ORELLANA WIARCO, Manual de criminología, México, Edit. Porrúa, 1982, págs. 68, 69)
BENEDICTAUGUSTMOREL (1809-1873). Autor de un Tratado de las degeneraciones de la especie humana, en el que afirma la existencia de dos principios:
a. Evolución - Avance del hombre.
b. Involución - Retroceso.

GASPAR VIRGILIO. En 1874, dos años antes de publicar LOMBROSO su obra, publica la Naturaleza enfermiza del delito, en la cual utiliza el término de “criminal nato”.
Allí analiza, desde el punto de vista antropológico, a casi 300 condenados a los que clasifica por lugar de nacimiento y tipo de delito, para formular que se debe a enfermedades congénitas, orgánicas, y hace especial referencia a los aspectos climáticos y meteorológicos como incidentes de criminalidad.

MÉDICO LUCAS (1805-1885). Expresa por primera vez el concepto de “atavismo”.

CHARLES ROBERT DARWIN (1809-1882). Naturalista inglés. En 1871 publica el Origen del hombre. Sostiene que las funciones físicas y psíquicas evolucionan a través de una expresa adaptación al medio, que el hombre está íntimamente relacionado con otros animales y que sobre él actúan los mismos impulsos biológicos.
Del cúmulo de observaciones hace referencia a una especie de orangután, que con respecto a los otros animales similares, obra en forma diferente con agresividad, vagancia, inadaptación, insociabilidad, y des cribe en ellos un particular rasgo que los caracteriza: las malformaciones cerebrales (Orellana Wiarco, ob. cit.)
Escuela positivista (Siglo XIX). AUGUST COMTE (1798-1857). Considerado como el padre del positivismo, a partir de él justamente se inicia el interés por clasificar las ciencias. El postulado de esta escuela se basa en el culto a los hechos, a los fenómenos, a lo dado; toman patrones de las ciencias naturales y pretenden trasladarlos al derecho penal.
La primera pregunta que se hacen los positivistas es cómo poder controlar el fenómeno (criminalidad) y prevenirlo; la prevención no es nada diferente de la preparación y disposición que anticipadamente se haga para evitar que algo acontezca. ¿Cómo podemos prevenir la muerte por inundación, o la fiebre, o el contagio? Pues teniendo un previo conocimiento, experiencias que nos vayan suministrando datos, factores que nos permitan facilitar la acción o decisión oportuna y correcta.
Así podemos pronosticar las causas por las cuales nos duele la cabeza o el estómago, por qué se muere la gente, por qué delinque, por qué los cambios meteorológicos, los eclipses, etc.; si hallamos él por qué de la fiebre por una ingestión etílica, un tumor o una úlcera, de un tiro o una puñalada, o por qué el río crecido lo arrastró, con tal conocimiento aplicaremos el correctivo y como consecuencia lógica podremos controlar el problema.
Con base en las anteriores premisas, la escuela positivista propone la necesidad de profundizar en el estudio natural del delito y sus causas, lo que permitirá descubrir las medidas correctivas para combatir el fenómeno, pretendiendo incluso que un día se podría llegar a predecir quién y en qué forma delinquirá; más aún, el número de delitos que se darían en cada época o región.

2. Principales teóricos de la criminología

La finalidad de la criminología era encontrar el origen de los actos delictivos, la etiología del crimen. Con un carácter científico se ha tratado de dar respuesta a esta interrogante, sin embargo, las diferentes corrientes no han podido encontrar el móvil último del crimen, el cual permita eliminar y prevenir cualquier manifestación criminosa. Con esta intención, varias disciplinas (biológica, psicológica, jurídica y sociológica) han intentado dar una explicación que pueda resolver dicho problema. Cada una de ellas creyó tener una teoría que podría no sólo explicar el origen del delito, sino la forma de eliminarlo.

Para el inicio así como para la formación de la Criminología, no sólo como tal, sino como ciencia, fue trascendental la existencia y las aportaciones de tres hombres: Lombroso, a la cabeza de todo este movimiento; Ferri, como alumno y cercano colaborador de su maestro Lombroso; Garófalo el cual le da titulo a nuestra ciencia como Criminología.

Son estos tres hombres ilustres los formadores y precursores de la escuela positivas que es uno los antecedentes más importantes de la Criminología como ciencia.

Muchas han sido las teorías realizadas a lo largo de la historia en el campo de la Criminología que han intentado averiguar el origen y las causas de la delincuencia, desde los más diversos enfoques y corrientes científicas.
Así encontramos teorías de carácter endógeno y exógeno cuyo fundamento se basa en aspectos psicológicos, biológicos, sociales, etc. Realizadas sobre diferentes estudios e investigaciones empíricas [estadísticas policiales, judiciales y penitenciarias, Informes de autodenuncia (self-reporter studies), encuestas de victimización, comparaciones de
grupos, etc].

TEORÍAS DE LA CRIMINALIDAD. LA CRIMINOLOGÍA CLÁSICA
1. Teorías psicobiológicas
Los defensores de estas teorías tratan de explicar el comportamiento criminal en función de anomalías o disfunciones orgánicas, en la creencia de que son factores endógenos o internos del individuo, los que al concurrir en algunas personas les llevan a una predisposición congénita para la comisión de actos antisociales o delictivos. Del estudio de los rasgos biológicos o del estudio psicológico de la personalidad criminal tratan de obtener aquellos factores que predisponen a algunas personas al delito.
La tesis de LOMBROSO. La Escuela positivista italiana (FERRI y GAROFALO).
La doctrina se muestra prácticamente unánime al considerar que la Criminología, tal y como la conocemos hoy en día, con el rango de una ciencia empírica independiente del Derecho penal y de otras ciencias afines, se debe a Cesare LOMBROSO, quien fundamentalmente en su famosísima obra L’Uomo delinquente, desarrolló su teoría sobre el “delincuente nato” o “criminal atávico”
Mantenía LOMBROSO en base a sus estudios biológicos y antropomórficos
realizados sobre presidiarios que el delincuente era una especie de ser atávico “que
reproduce en su persona los instintos feroces de la humanidad primitiva y los animales
inferiores”, degenerado, marcado por una serie de anomalías corporales y cerebrales fácilmente reconocibles (mandíbulas enormes, pómulos altos, orejas grandes, frente prominente, insensibilidad al dolor, tatuajes, etc).
El delincuente nato se caracterizaba por los siguientes rasgos psicológicos:
 Insensibilidad moral.
 Precocidad antisocial.
 Vanidad.
 Imprevisión.
 Incorregibilidad.
La conclusión a la que llegaba no podía ser otra que la existencia de individuos
que debían ser considerados delincuentes desde su nacimiento, ya que estaban
fuertemente predestinados al delito.
Aunque matizando las ideas de LOMBROS, Enrico FERRI y Raffaele GAROFALO (los máximos exponentes junto al primero de la Escuela positivista italiana) otorgaron de igual modo un gran valor a los estudios basados en la predisposición biológica al delito, aunque también reconocieron que factores exógenos al delincuente, de tipo social, tenían influencia en la predisposición al mismo.
En la misma línea, GAROFALO dice que “existe una clase de criminales que tienen anomalías psíquicas, y muy frecuentemente anomalías anatómicas, no patológicas, pero con carácter degenerativo o regresivo, y a veces atípico, (...) que carecen, en fin, de todo sentimiento altruista y obran únicamente bajo el imperio de sus deseos. Estos son los que cometen asesinatos por motivos puramente egoístas, sin influencia alguna de prejuicios, sin la complicidad indirecta del medio social”.
Pero existen además para GAROFALO dos subclases de delincuentes, en los que se observa la influencia del medio social en la delincuencia. Al respecto dice: “Individualizada la primera por el escaso sentimiento de piedad. En su virtud pueden perpetrar acciones antisociales y de gran trascendencia bajo el influjo de estímulos sociales, políticos o religiosos. La segunda queda integrada por individuos carentes del sentimiento de probidad (sea por atavismo o herencia, potenciados con mensajes del medio social) que afecta, generalmente, a las formas menos violentas de la criminalidad”.
A partir de esta concepción, FERRI estableció su Ley de saturación criminal, según la cual “el nivel de la criminalidad viene determinado cada año por las diferentes condiciones del medio físico y social, combinados con las tendencias congénitas y con los impulsos ocasionales de los individuos”.
La defensa de estas ideas fue lo que originó que los autores de esta escuela fundamentaran sus teorías en el concepto acuñado por GAROFALO de temibilità o peligrosidad social. (En la segunda parte de esta obra, al examinar el modelo tutelar o de protección de menores, se observará con más detenimiento el modelo de tratamiento propuesto por la escuela positivista italiana para la delincuencia juvenil).

2. Principales teóricos de la criminología

La criminología es el estudio de la delincuencia, sus orígenes, sus formas de reproducción, el estudio de sus factores estructurales y culturales. Esta ciencia surge en el año 1881 con el nombre de Sociología Criminal, bautizada así por el italiano Enrico Ferri sin embargo, el estudio del delito y de las penas proviene desde que el hombre convive en sociedad
La lucha del delito y la preocupación científica de este fueron objetivos que las ciencias normativas trataron alcanzar y se dio durante la antigüedad y la edad media. Tal fue la importancia que se dio a esos problemas que ilustres filósofos de la época dieron su opinión al respecto del problema de los delincuentes y el castigo que a estos se le debieran de aplicar, para mencionar algunos de los filósofos tenemos por ejemplo a:
ESOPO (siglo VI a.C.): “Los crímenes son proporcionados a la capacidad del que los comete, a mayor peligrosidad más terribles han de ser”.
ISÓCRATES (436-338 a.C.): “Ocultar el crimen es tener parte en él” (antecedente figura del encubrimiento).
PROTÁGORAS (485-415 a.C.): “Nadie castiga al malhechor porque ha hecho un mal, pues el mal solo lo hace la furia irrazonable de la bestia. El castigo debe ser racional y no emplear represalias por un mal pasado que ya no puede deshacerse”.
SÓCRATES (470-399 a.C.): “...Conócete a tí mismo... La virtud es la disposición última y radical del hombre, aquello para lo cual ha nacido, y esa virtud es ciencia. El hombre malo lo es por ignorancia, el que no sigue el bien (buen camino) es porque no lo conoce, por eso la virtud ha de enseñarse y aprenderse.
“La justicia, entre otras virtudes, no es más que sabiduría. Debe enseñarse a los criminales cómo no cometer más infracciones, dándoles la instrucción y formación que les hace falta”.
HIPÓCRATES (460-377 a.C.): “Si las enfermedades proviniesen de los dioses los más enfermos serían los pobres, pues careciendo de medios no pueden hacer ofrendas, por el contrario, los ricos son quienes con mayor frecuencia enferman.
“Todo vicio es fruto de la locura y el crimen como vicio es también producto de la locura”.
PLATÓN (427-347 a.C.): Atribuía el crimen al medio ambiente. “...La pobreza y miseria son factores criminógenos. Hay que castigar no porque alguien delinquió, sino para que los demás no delincan...”. Principio fundamental de la penología, la prevención por medio del castigo.
ARISTÓTELES (384-322 a.C.): Conviene con PLATÓN en que la pobreza es un factor que influye en la criminalidad, pero le da mayor importancia a lo superfluo, lo innecesario, que para procurárnoslo recurrimos a la criminalidad. Agrega este pensador que las pasiones llevan al virtuoso a cometer delitos.

Teoría sobre el desarrollo humano: Piaget



El concepto de esta etapa en la teoría de Piaget, significa el paso de un nivel del funcionamiento conceptual a otro en cada etapa, el niño conoce el mundo de distinto modo y usa mecanismos internos diferentes para organizarse, en cada nueva etapa, a capacidades adquiridas para integrarlas en una estructura mas compleja.

Piaget (1952) afirma que si bien los modos característicos de pensamiento de cada etapa son aplicados a todos los seres humanos, independientemente a la cultura a la que pertenezcan, es la naturaleza específica del medio físico y social lo que determina el ritmo y el grado de desarrollo a través de las etapas.

Piaget decidió dividir el curso total del desarrollo en unidades denominadas periodos y estadios considerando que cada una de las etapas del desarrollo para descubrir la función de lo mejor que el niño puede realizar en el momento.
la teoría de Piaget supone que tiene una serie sucesivas de etapas en el desarrollo, que llamó a la infancia como el periodo sensoriomotor del desarrollo cognoscitivo, las etapas son continuas, ya que cada una de ellas toma algo de las realizaciones de la anterior o anteriores.

Primera etapa (estadìo uno) 0-1 reflejos
El primer estadio cubre el primer mes de vida, durante este tiempo las reacciones del recién nacido a la estimulación ambiental son reflejos naturales.
Es a través de la modificación de estos reflejos que el infante evoluciona al segundo estadio del desarrollo cognoscitivo sensoriomotor.

Piaget opina que la inteligencia tiene un punto de origen en la sensación y la Actividad motriz, las estrategias utilizadas por el infante para organizar sus experiencias comienza con el ejercicio de su reflejos innatos., la repuesta de chupete es provocada por la estimulación de la lengua y de los labios el reflejo de hoz se provoca por el estimulo de las mejillas.

Cada objeto nuevo que el niño encuentra, lo explora con actividades sensitivas y motrices que forman parte de las capacidades innatas del infante se dan procesos de asimilación y acomodación que sirven para ajustar los patrones sensoriales ya establecidos, para poder incorporar los aspectos que proporcionan los nuevos objetos de estimulo.

Segunda etapa (estadio dos) 1-4 meses reacciones circulares primarias.
En el segundo estadio el infante continúa siendo un individuo reactivo, mas que interactor con el medio ambiente. La estimulación del mundo exterior suscita acciones sensoriales y motoras, por parte de infante. Sin embargo, en el estadio dos el niño esta avanzando en relación con su contra parte del estudio uno, en muchas formas.
Reacciones circunstanciales primarias: La característica principal del estado dos es la tendencia de los infantiles a tropezar con nuevas experiencias a través de sus acciones y, luego, a repetir estas acciones. En primer lugar, los infantes se ocupan de su propia actividad y no de los efectos de aquellas actividades sobre los objetos con los cuales ellos interactuan. El énfasis del estudio dos recae sobre la propia actividad individual, lo que da origen al termino primaria. en segunda instancia sin ninguna motivación externa aparente, los infantes se ocupan repetidamente en las mismas acciones, como si las practicaran.
Coordinación de actos sensoriomotores: los infantes, en el estudio dos, muestran conductas que sugieren que ellos han aceptado ese consejo; al hacer lo se están preparando para el mejor entendimiento del mundo que los rodea. en el segundo estadio, los infantes ya no responden a una fuente de estimulación, con una simple respuesta sensorial o motora. Los infantes miran lo que ellos oyen e inspeccionan lo que agarran.
Permanencia del objeto: Piaget observo que, en el segundo estadio, cuando él cubrió un objeto con el que estaba jugando el infante, éste no buscó el objeto desaparecido. en esta etapa el principio que mejor describe el concepto de objeto del infante es "fuera de la vista, fuera de la existencia". el objeto existe en la mente del niño, solamente, mientras el niño esté en contacto sensorial o motor directo con él.

Tercera etapa (estadio tres) (4-8 meses)
Reaccionen circulares secundarias El estudio tres se caracteriza por un cambio notable de los infantes; de un total de intereses por su propio cuerpo pasan a un interés en las características y acciones de objetos diferentes de ellos mismos.
Relaciones circulares secundarias: la acción repetida descrita en el ejemplo 4 es llamada reacción circular secundaria. es secundaria porque describe, no solamente las acciones del infante (como en el caso de la reacción circular primaria), sino también la acción de la muñeca (su movimiento y sonido). Sin embargo, a pesar del interés del niño por las acciones de los objetos que lo rodean, no hay evidencia de que el infante reconozca una relación causa efecto, entre sus, propias acciones y los hechos interesantes observados.
Relaciones de causa efecto: a pesar de la coordinación de las acciones sensoriales y motoras del niño y la repetición de acciones que han producido resultados interesantes, hay poca evidencia de que, en el estadio tres, el infante comprenda la relación entre las acciones y sus resultados.
Permanencia del objeto: Piaget observo que los infantes del estadio tres comienzan a desarrollar un concepto rudimentario de la pertenencia del objeto, aún cuando ellos no tengan contacto sensorial y motor con él. en esta época, los infantes buscaban objeto, aún cuando ellos mismo han hecho desaparecer o buscarán la parte perdida de un objeto familiar, si solamente una parte de esta es visible.

Cuarta etapa (estadio cuarto) (8-12 meses)
Coordinación secuencial del esquema el cuarto estadio del conocimiento sensoriomotor esta caracterizado por la aparición de comportamientos que reflejan la conciencia del infante de las relaciones entre medios y fines. Antes del cuarto estadio, las acciones del infante están dirigidas hacia ejecuciones inmediatas de metas y objetivos, tales como obtener o mantener contacto con la comida, con un juguete o con un evento interesante.
El infante no combinara dos acciones separadas, para lograr un objetivo sencillo. Durante la cuarta etapa, sin embargo, el infante se ocupa en un patrón de acción que no desemboca, directamente, en el objeto o suceso perseguido, sino hace posible una segunda ación, para lograr el objeto deseado.
Permanencia del objeto: en el cuarto estadio, el niño buscara, insistentemente, objeto oculto. Sin embargo, ellos deben ver el objeto cuando ha sido escondido. Aparentemente, esta respuesta de investigación del objeto perdido. Esta conclusión surge de la observación de que, aún cuando el niño presencie que el objeto ha sido ocultado en un nuevo lugar, puede buscarlo donde estaba en el pasado.

Quinta etapa (estadio cinco) (12-18 meses)
Reacciones circulares terciarias el quinto estadio del desarrollo cognoscitivo sensoriomotor está caracterizada por la aparición de la verdadera exploración, por ensayo y error.
Reacciones circulares terciarias: los infantes del estadio cinco no se contentan con los usos de los viejos patrones de acción, en relación con logros objetivos. En lugar de esto, ellos ensayan repetidamente variaciones de aquellos viejos patrones de acción, para descubrir los fines que ellos pueden lograr. Esta conducta repetitiva es llamada reacción circular terciaria. Un acto es repetido con variaciones sistemáticas, de tal forma que se descubren nuevas reacciones causa-efecto.
Permanencia del objeto: el infante del estadio cinco puede pensar en objetos o hechos que no están presentes. Esta capacidad se deriva de la capacidad recientemente adquirida de crear una representación de un objeto o hecho.

Esta capacidad se refleja en el aumento de la memoria de evocación del niño y en el aumento de la habilidad para buscar objetos perdidos.
a pesar de tener una representación del objeto perdido, los infantes del estadio cinco todavía carecen de habilidades para el entendimiento de objetos perdidos.

Sexta etapa (estadio seis) (18-24 meses)
Aparición de la representación simbólica
La característica que diferencia al infante en el sexto estadio del desarrollo cognoscitivo sensoriomotor, es la habilidad del niño para usar símbolos que son distintos de los objetos y sucesos que ellos representan: de importancia especifica es el desarrollo de las palabras como símbolos. Este desarrollo tiene ramificaciones para todo el funcionamiento cognoscitivo del infante y representa la transición del periodo sensoriomotor del desarrollo cognoscitivo, al preoperacional.
Clasificación
La conducta de juego de los niños del estadio seis ellos muestran su habilidad para responder a objetos, como si ellos pertenecieran a clases. Sin embargo, los niños de esta etapa tienen la habilidad para usar palabras, como representaciones simbólicas de aquellos objetos y sucesos, y desarrollo conductas que sugieren que ellos pueden también corresponder a aquellos símbolos, como si ellos pertenecieran a clases. Los infantes pueden simbolizar un objeto, cuando este está ausente.
Periodo preoperacional:
Los niños dan muestra de que estén empezando a usar representaciones o símbolos mentales (como por ejemplo, la imitación retardada, que supone cierta representación mental a base del suceso original), es señal de que han entrado en el segundo periodo principal, el periodo preoperacional. Esto ocurre, por lo general, alrededor de los 18 meses o 2 años de edad. a través de todo este periodo, los niños extienden sus nuevas aptitudes simbólicas a ámbitos cada vez mas amplios de su experiencia. El rápido aumento de representaciones mentales y de aptitudes simbólicas durante este periodo, aparece claro en el rápido crecimiento del lenguaje, en la aparición y perfeccionamiento del juego imaginativo y en la incipiente aparición de los sueños. Al llegar al final del periodo preoperacional, los niños ya disponen de cualidades bastantes grandes de representaciones y de símbolos, pero los usan de manera que indica que todavía no captan las relaciones que entre ellos.
El uso de las operaciones empieza a aparecer por primera vez entre los 5 y 7 años para la mayoría de los niños; y una vez que esto ocurre, habrán entrado en el periodo de operaciones concretas. Este periodo continua hasta que los niños tienen de 11 a 15 años; por lo tanto, la mayoría de los niños de edad escolar se encuentran en este periodo de desarrollo intelectual. Con la aparición y desarrollo de operaciones concretas, los niños por primera vez son capaces de realizar ciertos tipos de razonamiento que los adultos calificaran de lógicos. Al principio de este periodo, los niños ponen en practica este tipo de razonamiento de vez en cuando y solamente tratándose de cierto tipo de problema. Según va avanzando el periodo, van usando cada vez mas sus nuevas operaciones en más problemas y más diferentes entre sí, a la manera como los niños preoperacionales amplían su uso de representaciones y símbolos mentales.
Sin embargo, el pensamiento típico que los niños llevan a cabo durante este periodo es todavía limitado. Pueden razonar con bastante lógica cuando trabajan con materiales concretos e inmediatamente presentes (de ahí el nombre de operaciones concretas). pero todavía tropiezan con una enorme dificultad cuando se les pide que apliquen estas aptitudes a situaciones hipotéticas o a problemas en los que hay elementos que no están concretamente presentes. Resuelven con bastante facilidad problemas que implican relaciones entre pares de objetos (una ventaja sobre los niños preoperacionales, quienes suelen captar los objetos solo uno por uno), pero todavía no coordinan las operaciones lo suficientemente bien como para revolver problemas de muchas relaciones.
Cada etapa aprovecha todo lo que ha precedido. La aparición de operaciones mentales que versan sobre las relaciones entre símbolos, presupone la existencia y disponibilidad de los símbolos por relacionar; la aparición de representaciones y símbolos mentales presupone la existencia sensoriomotora mediante la cual se establecen los "conceptos" rudimentarios que luego son representados o simbolizados. La transición de una etapa a la siguiente no se hace por saltos abruptos, sino se da una aparición gradual de nuevas aptitudes que van naciendo de la experiencia acumulada, no obstante las limitaciones de los modos anteriores de pensar, menos flexibles.
La teoría de Piaget versa sobre los cambios desarrollistas que se dan en el proceso que siguen los niños para lograr conocer y entender el mundo en que viven. Se da por supuesto que la organización o estructura de la inteligencia va cambiando en la medida en que los niños, mediante el uso de su inteligencia, van encontrando nueva información, que precisamente por ser nueva produce un equilibrio. Cuando esto ocurre, las estructuras intelectuales se adaptan para poder incorporar la nueva información.
La mayoría de los niños de edad escolar se encuentran en la etapa de operaciones concretas, en periodo en el que empiezan a pensar lógicamente por primera vez.

ETAPAS DEL DESARROLLO COGNOSCITIVO DE PIAGET
Nacimiento a 2 años
Sensoriomotora
Los bebés aplican sus capacidades sensoriales y motoras para explorar y obtener una compresión básica del ambiente. Al nacer, sólo tienen reflejos innatos con los que enfrentan al mundo. Al final del periodo sensoriomotor pueden efectuar coordinaciones sensoriomotoras
Los bebés adquieren un sentido primitivo del “yo” y los “otros”, aprenden que los objetos continúan existiendo cuando están fuera de la vista (permanencia de objeto) y comienzan a internalizar esquemas conductuales para producir imágenes o esquemas mentales.

2 a 7 años
Preoperacional
Los niños usan el simbolismo (imágenes y lenguaje) para representar y comprender diversos aspectos del ambiente. Responden a objetos y hechos de acuerdo con la forma en que las cosas parecen ser. El pensamiento es egocéntrico, lo que significa que los niños piensan que todos perciben el mundo de la misma forma que ellos.
Los niños incrementan su imaginación en sus actividades lúdicas. En forma gradual comienzan a reconocer que las otras personas siempre perciben el mundo como ellos.

7 a 11 años
Operaciones Concretas
Los niños adquieren y utilizan operaciones cognoscitivas (actividades mentales componentes del pensamiento lógico)
Los niños ya no son engañados por las apariencias. Al basarse en operaciones cognoscitivas, entienden las propiedades básicas y las relaciones entre objetos y eventos en el mundo cotidiano. Paulatinamente adquieren mayor eficiencia para inferir los motivos por medio de la observación del comportamiento de otros y las circunstancias en las que ocurre

11 años en adelantar
Operaciones Formales
Las operaciones cognoscitivas de los adolescentes son reorganizadas en forma que les permite operar sobre las operaciones (pensar respecto al pensamiento). En esta etapa el pensamiento es sistemático y abstracto.
El pensamiento lógico ya no esta limitado a lo concreto u observable. Los adolescentes disfrutan ponderando cuestiones hipotéticas y, como resultado, pueden convertirse en seres idealistas. Son capaces de aplicar el razonamiento deductivo sistemático que les permite considerar muchas soluciones posibles a un problema y escoger las respuestas correctas.

Teoría sobre el desarrollo humano: Erickson



Nacido en Dinamarca y fue criado en Alemania, y pasó gran parte de su adolescencia vagando por toda Europa. Después de recibir su título profesional. Ericsson se trasladó a Estados Unidos, donde estudió a estudiantes universitarios, combatientes, trabajadores por los derechos civiles del sur e indígenas americanos. Luego de haber observado muchas semejanzas y diferencias en el desarrollo entre estos grupos sociales diversos, no es sorprendente que Ericsson hiciera hincapié en los aspectos social y cultural del desarrollo en su propia teoría psicosocial.
A medida que el conocimiento de Freíd se extendió, atrajo a muchos seguidores. Sin embargo sus discípulos no siempre concordaban con el, y al final comenzaron a modificar algunas de sus ideas y se convirtieron en teóricos importantes por derecho propio. Entre los más conocidos de estos estudiosos neofreudianos se puede mencionar a EriK EriKson.
Quizás la innovación más importante de Erikson fue la de postular no 5 estadios como Freud había hecho, sino 8. Erik elaboró tres estadios adicionales de la adultez a partir del estadio genital hasta la adolescencia descrito por Freud. Ninguno de nosotros nos detenemos en nuestro desarrollo (sobre todo psicológicamente) después de los12 o 13 cumpleaños. Parece lógico estipular que debe haber una extensión de los estadios que cubra el resto de nuestro desarrollo.
Erikson también tuvo algo que decir con respecto a las interacciones de las generaciones, lo cual llamó mutualidad. Ya Freud había establecido claramente que los padres influían de una manera drástica el desarrollo de los niños. Pero Erikson amplió el concepto, partiendo de la idea de que los niños también influían al desarrollo de los padres. Por ejemplo, la llegada de un nuevo hijo, representa un cambio de vida considerable para una pareja y remueve sus trayectorias evolutivas. Incluso, sería apropiado añadir una tercera (y en algunos casos, una cuarta) generación al cuadro. Muchos de nosotros hemos sido influenciados por nuestros abuelos y ellos por nosotros.
Estadio I
El primer estadio, el de infancia o etapa sensorio-oral comprende el primer año o primero y medio de vida. La tarea consiste en desarrollar la confianza sin eliminar completamente la capacidad para desconfiar.
Si papá y mamá proveen al recién nacido de un grado de familiaridad, consistencia y continuidad, el niño desarrollará un sentimiento de que el mundo, especialmente el mundo social, es un lugar seguro para estar; que las personas son de fiar y amorosas. También, a través de las respuestas paternas, el niño aprende a confiar en su propio cuerpo y las necesidades biológicas que van con él.
Si los padres son desconfiados e inadecuados en su proceder; si rechazan al infante o le hacen daño; si otros intereses provocan que ambos padres se alejen de las necesidades de satisfacer las propias, el niño desarrollará desconfianza. Será una persona aprensiva y suspicaz con respecto a los demás.
De todas maneras, es muy importante que sepamos que esto no quiere decir que los padres tengan que ser los mejores del mundo. De hecho, aquellos padres que son sobreprotectores; que están ahí tan pronto el niño llora, le llevarán a desarrollar una tendencia maladaptativa que Erikson llama desajuste sensorial, siendo excesivamente confiado, incluso crédulo. Esta persona no cree que alguien pudiera hacerle daño y usará todas las defensas disponibles para retener esta perspectiva exagerada.
Aunque, de hecho, es peor aquella tendencia que se inclina sobre el otro lado: el de la desconfianza. Estos niños desarrollarán la tendencia maligna de desvanecimiento (mantenemos aquí la traducción literal de “withdrawal”, como caída o desvanecimiento. Para mayor información sobre los términos técnicos aplicados a la teoría de Erikson, refiérase a la bibliografía al final del resumen. N.T.). Esta persona se torna depresiva, paranoide e incluso puede desarrollar una psicosis.
Si se logra un equilibrio, el niño desarrollará la virtud de esperanza, una fuerte creencia en la que se considera que siempre habrá una solución al final del camino, a pesar de que las cosas vayan mal. Uno de los signos que nos indican si el niño va bien en este primer estadio es si puede ser capaz de esperar sin demasiado jaleo a demorar la respuesta de satisfacción ante una necesidad: mamá y papá no tienen por qué ser perfectos; confío lo suficiente en ellos como para saber esta realidad; si ellos no pueden estar aquí inmediatamente, lo estarán muy pronto; las cosas pueden ser muy difíciles, pero ellos harán lo posible por arreglarlas. Esta es la misma habilidad que utilizaremos ante situaciones de desilusión como en el amor, en la profesión y muchos otros dominios de la vida.
Estadio II
El segundo estadio corresponde al llamado estadio anal-muscular de la niñez temprana, desde alrededor de los 18 meses hasta los 3-4 años de edad. La tarea primordial es la de alcanzar un cierto grado de autonomía, aún conservando un toque de vergüenza y duda.
Si papá y mamá (y otros cuidadores que entran en escena en esta época) permiten que el niño explore y manipule su medio, desarrollará un sentido de autonomía o independencia. Los padres no deben desalentarle ni tampoco empujarle demasiado. Se requiere, en este sentido, un equilibrio. La mayoría de la gente le aconsejan a los padres que sean “firmes pero tolerantes” en esta etapa, y desde luego el consejo es bueno. De esta manera, el niño desarrollará tanto un autocontrol como una autoestima importantes.
Por otra parte, en vez de esta actitud descrita, es bastante fácil que el niño desarrolle un sentido de vergüenza y duda. Si los padres acuden de inmediato a sustituir las acciones dirigidas a explorar y a ser independiente, el niño pronto se dará por vencido, asumiendo que no puede hacer las cosas por sí mismo. Debemos tener presente que el burlarnos de los esfuerzos del niño puede llevarle a sentirse muy avergonzado, y dudar de sus habilidades.
También hay otras formas de hacer que el niño se sienta avergonzado y dudoso. Si le damos al niño una libertad sin restricciones con una ausencia de límites, o si le ayudamos a hacer lo que él podría hacer solo, también le estamos diciendo que no es lo suficientemente bueno. Si no somos lo suficientemente pacientes para esperar a que el niño se ate los cordones de sus zapatos, nunca aprenderá a atárselos, asumiendo que esto es demasiado difícil para aprenderlo.
No obstante, un poco de vergüenza y duda no solo es inevitable, sino que incluso es bueno. Sin ello, se desarrollará lo que Erikson llama impulsividad, una suerte de premeditación sin vergüenza que más tarde, en la niñez tardía o incluso en la adultez, se manifestará como el lanzarse de cabeza a situaciones sin considerar los límites y los atropellos que esto puede causar.
Peor aún es demasiada vergüenza y duda, lo que llevará al niño a desarrollar la malignidad que Erikson llama compulsividad. La persona compulsiva siente que todo su ser está envuelto en las tareas que lleva a cabo y por tanto todo debe hacerse correctamente. El seguir las reglas de una forma precisa, evita que uno se equivoque, y se debe evitar cualquier error a cualquier precio. Muchos de ustedes reconocen lo que es sentirse avergonzado y dudar continuamente de uno mismo. Un poco más de paciencia y tolerancia hacia sus hijos podría ayudarles a evitar el camino recorrido que ustedes han seguido. Y quizás también deberían darse un respiro ustedes mismos.
Si logramos un equilibrio apropiado y positivo entre la autonomía y la vergüenza y la culpa, desarrollaremos la virtud de una voluntad poderosa o determinación. Una de las cosas más admirables (y frustrantes) de un niño de dos o tres años es su determinación. Su mote es “puedo hacerlo”. Si preservamos ese “puedo hacerlo” (con una apropiada modestia, para equilibrar) seremos mucho mejores como adultos.
Estadio III
Este es el estadio genital-locomotor o la edad del juego. Desde los 3-4 hasta los 5-6 años, la tarea fundamental es la de aprender la iniciativa sin una culpa exagerada.
La iniciativa sugiere una respuesta positiva ante los retos del mundo, asumiendo responsabilidades, aprendiendo nuevas habilidades y sintiéndose útil. Los padres pueden animar a sus hijos a que lleven a cabo sus ideas por sí mismos. Debemos alentar la fantasía, la curiosidad y la imaginación. Esta es la época del juego, no para una educación formal. Ahora el niño puede imaginarse, como nunca antes, una situación futura, una que no es la realidad actual. La iniciativa es el intento de hacer real lo irreal.
Pero si el niño puede imaginar un futuro, si puede jugar, también será responsable…y culpable. Si mi hijo de dos años tira mi reloj en el váter, puedo asumir sin temor a equivocarme que no hubo mala intención en el acto. Era solo una cosa dando vueltas y vueltas hasta desaparecer. ¡Qué divertido!. ¡Pero si mi hija de cinco años lo hace…bueno, deberíamos saber qué va a pasar con el reloj, qué ocurrirá con el temperamento de papá y que le ocurrirá a ella!. Podría sentirse culpable del acto y comenzaría a sentirse culpable también. Ha llegado la capacidad para establecer juicios morales.
Erikson es, por supuesto, un freudiano y por tanto incluye la experiencia edípica en este estadio. Desde su punto de vista, la crisis edípica comprende la renuencia que siente el niño a abandonar su cercanía al sexo opuesto. Un padre tiene la responsabilidad, socialmente hablando, de animar al niño a que “crezca”; “¡que ya no eres un niño!”. Pero si este proceso se establece de manera muy dura y extrema, el niño aprende a sentirse culpable con respecto a sus sentimientos.
Demasiado iniciativa y muy poca culpa significa una tendencia maladaptativa que Erikson llama crueldad. La persona cruel toma la iniciativa. Tiene sus planes, ya sea en materia de escuela, romance o política, o incluso profesión. El único problema es que no toma en cuenta a quién tiene que pisar para lograr su objetivo. Todo es el logro y los sentimientos de culpa son para los débiles. La forma extrema de la crueldad es la sociopatía.
La crueldad es mala para los demás, pero relativamente fácil para la persona cruel. Peor para el sujeto es la malignidad de culpa exagerada, lo cual Erikson llama inhibición. La persona inhibida no probará cosa alguna, ya que “si no hay aventura, nada se pierde” y particularmente, nada de lo que sentirse culpable. Desde el punto de vista sexual, edípico, la persona culposa puede ser impotente o frígida.
Un buen equilibrio llevará al sujeto a la virtud psicosocial de propósito. El sentido del propósito es algo que muchas personas anhelan a lo largo de su vida, aunque la mayoría de ellas no se dan cuenta que, de hecho, ya llevan a cabo sus propósitos a través de su imaginación y su iniciativa. Creo que una palabra más acertada para esta virtud hubiera sido coraje; la capacidad para la acción a pesar de conocer claramente nuestras limitaciones y los fallos anteriores.
Estadio IV
Esta etapa corresponde a la de latencia, o aquella comprendida entre los 6 y 12 años de edad del niño escolar. La tarea principal es desarrollar una capacidad de laboriosidad al tiempo que se evita un sentimiento excesivo de inferioridad. Los niños deben “domesticar su imaginación” y dedicarse a la educación y a aprender las habilidades necesarias para cumplir las exigencias de la sociedad.
Aquí entra en juego una esfera mucho más social: los padres, así como otros miembros de la familia y compañeros se unen a los profesores y otros miembros de la comunidad. Todos ellos contribuyen; los padres deben animar, los maestros deben cuidar; los compañeros deben aceptar. Los niños deben aprender que no solamente existe placer en concebir un plan, sino también en llevarlo a cabo. Deben aprender lo que es el sentimiento del éxito, ya sea en el patio o el aula; ya sea académicamente o socialmente.
Una buena forma de percibir las diferencias entre un niño en el tercer estadio y otro del cuarto es sentarse a ver cómo juegan. Los niños de cuatro años pueden querer jugar, pero solo tienen conocimientos vagos de las reglas e incluso las cambian varias veces a todo lo largo del juego escogido. No soportan que se termine el juego, como no sea tirándoles las piezas a su oponente. Un niño de siete años, sin embargo, está dedicado a las reglas, las consideran algo mucho más sagrado e incluso puede enfadarse si no se permite que el juego llegue a una conclusión estipulada.
Si el niño no logra mucho éxito, debido a maestros muy rígidos o a compañeros muy negadores, por ejemplo, desarrollará entonces un sentimiento de inferioridad o incompetencia. Una fuente adicional de inferioridad, en palabras de Erikson, la constituye el racismo, sexismo y cualquier otra forma de discriminación. Si un niño cree que el éxito se logra en virtud de quién es en vez de cuán fuerte puede trabajar, entonces ¿para qué intentarlo?.
Una actitud demasiado laboriosa puede llevar a la tendencia maladaptativa de virtuosidad dirigida. Esta conducta la vemos en niños a los que no se les permite “ser niños”; aquellos cuyos padres o profesores empujan en un área de competencia, sin permitir el desarrollo de intereses más amplios. Estos son los niños sin vida infantil: niños actores, niños atletas, niños músicos, niños prodigio en definitiva. Todos nosotros admiramos su laboriosidad, pero si nos acercamos más, todo ello se sustenta en una vida vacía.
Sin embargo, la malignidad más común es la llamada inercia. Esto incluye a todos aquellos de nosotros que poseemos un “complejo de inferioridad”. Alfred Adler habló de ello. Si a la primera no logramos el éxito, ¡no volvamos a intentarlo!. Por ejemplo, a muchos de nosotros no nos ha ido bien en matemáticas, entonces nos morimos antes de asistir a otra clase de matemáticas. Otros fueron humillados en el gimnasio, entonces nunca harán ningún deporte o ni siquiera jugarán al raquetball. Otros nunca desarrollaron habilidades sociales (la más importante de todas), entonces nunca saldran a la vida pública. Se vuelven seres inertes.
Lo ideal sería desarrollar un equilibrio entre la laboriosidad y la inferioridad; esto es, ser principalmente laboriosos con un cierto toque de inferioridad que nos mantenga sensiblemente humildes. Entonces tendremos la virtud llamada competencia.
Estadio V
Esta etapa es la de la adolescencia, empezando en la pubertad y finalizando alrededor de los 18-20 años. (Actualmente está claro que debido sobre todo a una serie de factores psicosociales, la adolescencia se prolonga más allá de los 20 años, incluso hasta los 25 años. N.T.). La tarea primordial es lograr la identidad del Yo y evitar la confusión de roles. Esta fue la etapa que más interesó a Erikson y los patrones observados en los chicos de esta edad constituyeron las bases a partir de la cuales el autor desarrollaría todas las otras etapas.
La identidad yoica significa saber quiénes somos y cómo encajamos en el resto de la sociedad. Exige que tomemos todo lo que hemos aprendido acerca de la vida y de nosotros mismos y lo moldeemos en una autoimagen unificada, una que nuestra comunidad estime como significativa.
Hay cosas que hacen más fácil estas cuestiones. Primero, debemos poseer una corriente cultural adulta que sea válida para el adolescente, con buenos modelos de roles adultos y líneas abiertas de comunicación.
Además, la sociedad debe proveer también unos ritos de paso definidos; o lo que es lo mismo, ciertas tareas y rituales que ayuden a distinguir al adulto del niño. En las culturas tradicionales y primitivas, se le insta al adolescente a abandonar el poblado por un periodo de tiempo determinado con el objeto de sobrevivir por sí mismo, cazar algún animal simbólico o buscar una visión inspiradora. Tanto los chicos como las chicas deberán pasar por una serie de pruebas de resistencia, de ceremonias simbólicas o de eventos educativos. De una forma o de otra, la diferencia entre ese periodo de falta de poder, de irresponsabilidad de la infancia y ese otro de responsabilidad propio del adulto se establece de forma clara.
Sin estos límites, nos embarcamos en una confusión de roles, lo que significa que no sabremos cuál es nuestro lugar en la sociedad y en el mundo. Erikson dice que cuando un adolescente pasa por una confusión de roles, está sufriendo una crisis de identidad. De hecho, una pregunta muy común de los adolescentes en nuestra sociedad es “¿Quién soy?”.
Una de las sugerencias que Erikson plantea para la adolescencia en nuestra sociedad es la una moratoria psicosocial. Anima a los jóvenes a que se tomen un “tiempo libre”. Si tienes dinero, vete a Europa. Si no lo tienes, merodea los ambientes de Estados Unidos. Deja el trabajo por un tiempo y vete al colegio. Date un respiro, huele las rosas, búscate a ti mismo. Por norma, tendemos a conseguir el “éxito” demasiado deprisa, aunque muy pocos de nosotros nos hayamos detenido a pensar en lo que significa el éxito para nosotros. De la misma manera que los jóvenes Oglala Dakota, quizás también necesitemos soñar un poco.
Existe un problema cuando tenemos demasiado “identidad yoica”. Cuando una persona está tan comprometida con un rol particular de la sociedad o de una subcultura, no queda espacio suficiente para la tolerancia. Erikson llama a esta tendencia maladaptativa fanatismo. Un fanático cree que su forma es la única que existe. Por descontado está que los adolescentes son conocidos por su idealismo y por su tendencia a ver las cosas en blanco o negro. Éstos envuelven a otros alrededor de ellos, promocionando sus estilos de vida y creencias sin importarles el derecho de los demás a estar en desacuerdo.
La falta de identidad es bastante más problemática, y Erikson se refiere a esta tendencia maligna como repudio. Estas personas repudian su membresía en el mundo adulto e incluso repudian su necesidad de una identidad. Algunos adolescentes se permiten a sí mismos la “fusión” con un grupo, especialmente aquel que le pueda dar ciertos rasgos de identidad: sectas religiosas, organizaciones militaristas, grupos amenazadores; en definitiva, grupos que se han separado de las corrientes dolorosas de la sociedad. Pueden embarcarse en actividades destructivas como la ingesta de drogas, alcohol o incluso adentrarse seriamente en sus propias fantasías psicóticas. Después de todo, ser “malo” o ser “nadie” es mejor que no saber quién soy.
Si logramos negociar con éxito esta etapa, tendremos la virtud que Erikson llama fidelidad. La fidelidad implica lealtad, o la habilidad para vivir de acuerdo con los estándares de la sociedad a pesar de sus imperfecciones, faltas e inconsistencias. No estamos hablando de una lealtad ciega, así como tampoco de aceptar sus imperfecciones. Después de todo, si amamos nuestra comunidad, queremos que sea la mejor posible. Realmente, la fidelidad de la que hablamos se establece cuando hemos hallado un lugar para nosotros dentro de ésta, un lugar que nos permitirá contribuir a su estabilidad y desarrollo.
Estadio VI
Si hemos podido llegar esta fase, nos encontramos entonces en la etapa de la adultez jóven, la cual dura entre 18 años hasta los 30 aproximadamente. Los límites temporales con respecto a las edades en los adultos son mucho más tenues que en las etapas infantiles, siendo estos rangos muy distintos entre personas. La tarea principal es lograr un cierto grado de intimidad, actitud opuesta a mantenerse en aislamiento.
La intimidad supone la posibilidad de estar cerca de otros, como amantes, amigos; como un partícipe de la sociedad. Ya que posees un sentimiento de saber quién eres, no tienes miedo a “perderte” a ti mismo, como presentan muchos adolescentes. El “miedo al compromiso” que algunas personas parecen presentar es un buen ejemplo de inmadurez en este estadio. Sin embargo, este miedo no siempre es tan obvio. Muchas personas enlentecen o postergan el proceso progresivo de sus relaciones interpersonales. “Me casaré (o tendré una familia, o me embarcaré en algún tema social) tan pronto acabe la universidad; tan pronto tenga un trabajo; cuando tenga una casa; tan pronto…Si has estado comprometido durante los últimos 10 años, ¿qué te hace echarte atrás?.
El joven adulto ya no tiene que probarse a sí mismo. Una relación de pareja adolescente sí busca un establecimiento de identidad a través de la relación. “¿Quién soy?. Soy su novio”. La relación de adultos jóvenes debe ser una cuestión de dos egos independientes que quieren crear algo más extenso que ellos mismos. Intuitivamente reconocemos esto cuando observamos la relación de pareja de dos sujetos donde uno de ellos es un adolescente y el otro un adulto joven. Nos percatamos del potencial de dominio que tiene el último sobre el primero.
A esta dificultad se añade que nuestra sociedad tampoco ha hecho mucho por los adultos jóvenes. El énfasis sobre la formación profesional, el aislamiento de la vida urbana, la fractura de las relaciones por motivos de traslados y la naturaleza generalmente impersonal de la vida moderna, hacen que sea más difícil el desarrollo de relaciones íntimas. Yo soy una de esas personas que he tenido que mudarme de lugar docenas de veces en mi vida. No tengo ni la más remota idea de lo que pasó con mis amigos infantiles o incluso de aquellos que tenía en la universidad. Mis amigos más antiguos están a miles de kilómetros de donde vivo. Yo resido donde las necesidades relativas a mi profesión me han llevado y por tanto, no tengo una sensación firme de comunidad.
Bueno, antes de que me ponga demasiado depresivo, mejor hablemos de ustedes. Sé que a muchos de ustedes no les ha pasado lo mismo. Si han crecido y afincado en una comunidad en particular, especialmente una rural, es muy probable que ustedes tengan relaciones mucho más profundas y duraderas; probablemente se casaron con el amor de toda su vida, y sienten un buen cariño por su comunidad. Pero este estilo de vida se está volviendo rápidamente un anacronismo.
La tendencia maladaptativa que Erikson llama promiscuidad, se refiere particularmente a volverse demasiado abierto, muy fácilmente, sin apenas esfuerzo y sin ninguna profundidad o respeto por tu intimidad. Esta tendencia se puede dar tanto con tu amante, como con tus amigos, compañeros y vecinos.
La exclusión es la tendencia maligna de aislamiento máximo. La persona se aísla de sus seres queridos o parejas, amigos y vecinos, desarrollando como compensación un sentimiento constante de cierta rabia o irritabilidad que le sirve de compañía.
Si atravesamos con éxito esta etapa, llevaremos con nosotros esa virtud o fuerza psicosocial que Erikson llama amor. Dentro de este contexto teórico, el amor se refiere a esa habilidad para alejar las diferencias y los antagonismos a través de una “mutualidad de devoción”. Incluye no solamente el amor que compartimos en un buen matrimonio, sino también el amor entre amigos y el amor de mi vecino, compañero de trabajo y compatriota.
Estadio VII
Este estadio corresponde al de la adultez media. Es muy difícil establecer el rango de edades, pero incluiría aquel periodo dedicado a la crianza de los niños. Para la mayoría de las personas de nuestra sociedad, estaríamos hablando de un período comprendido entre los 20 y pico y los 50 y tantos. La tarea fundamental aquí es lograr un equilibrio apropiado entre la productividad (también conocido en el ámbito de la psicología como generabilidad. N.T.) y el estancamiento.
La productividad es una extensión del amor hacia el futuro. Tiene que ver con una preocupación sobre la siguiente generación y todas las demás futuras. Por tanto, es bastante menos “egoísta” que la intimidad de los estadios previos: la intimidad o el amor entre amantes o amigos, es un amor entre iguales y necesariamente es recíproco. ¡Ah, claro, nosotros amamos al otro sin egoísmo!. Pero la verdad es que si no recibimos el amor de vuelta, no lo consideramos un amor verdadero. Con la productividad, no estamos esperando, al menos parece que no implícitamente, una reciprocidad en el acto. Pocos padres esperan una “vuelta de su investimiento” de sus hijos, y si lo hacen, no creemos que sean buenos padres.
Aunque la mayoría de las personas ponen en práctica la productividad teniendo y criando los hijos, existen otras maneras también. Erikson considera que la enseñanza, la escritura, la inventiva, las ciencias y las artes, el activismo social complementan la tarea de productividad. En definitiva, cualquier cosa que llene esa “vieja necesidad de ser necesitado”.
El estancamiento, por otro lado, es la “auto-absorción”; cuidar de nadie. La persona estancada deja de ser un miembro productivo de la sociedad. Es bastante difícil imaginarse que uno tenga algún tipo de estancamiento en nuestras vidas, tal y como ilustra la tendencia maladaptativa que Erikson llama sobrextensión. Algunas personas tratan de ser tan productivas que llega un momento en que no se pueden permitir nada de tiempo para sí mismos, para relajarse y descansar. Al final, estas personas tampoco logran contribuir algo a la sociedad. Estoy seguro de que todos ustedes conocerán a alguien inmerso en un sinnúmero de actividades o causas; o tratan da tomar todas las clases posibles o mantener tantos trabajos…Al final, no tienen ni siquiera tiempo para hacer ninguna de estas actividades.
Más obvia todavía resulta la tendencia maligna de rechazo, lo que supone muy poca productividad y bastante estancamiento, lo que produce una mínima participación o contribución a la sociedad. Y desde luego que aquello que llamamos “el sentido de la vida” es una cuestión de cómo y qué contribuimos o participamos en la sociedad.
Esta es la etapa de la “crisis de la mediana edad”. En ocasiones los hombres y mujeres se preguntan esa interrogante tan terrible y vasta de “¿Qué estoy haciendo aquí?”. Detengámonos un momento a analizar esta pregunta. En vez de preguntarse por quiénes están haciendo lo que hacen, se preguntan el qué hacen, dado que la atención recae sobre ellos mismos. Debido al pánico a envejecer y a no haber logrado las metas ideales que tuvieron cuando jóvenes, tratan de “recapturar” su juventud. El ejemplo más evidente se percibe en los hombres. Dejan a sus sufrientes esposas, abandonan sus tediosos trabajos, se compran ropa de última moda y empiezan a acudir bares de solteros. Evidentemente, raramente encuentran lo que andan buscando porque sencillamente están buscando algo equivocado. (Un buen ejemplo lo constituye el papel interpretado por Kevin Spacey en la famosa (por algo será tan aceptada por el público, sobre todo masculino) en la película “American Beauty”. N.T.).
Pero si atravesamos esta etapa con éxito. Desarrollaremos una capacidad importante para cuidar que nos servirá a lo largo del resto de nuestra vida.
Estadio VIII
Esta última etapa, la delicada adultez tardía o madurez, o la llamada de forma más directa y menos suave edad de la vejez, empieza alrededor de la jubilación, después que los hijos se han ido; digamos más o menos alrededor de los 60 años. Algunos colegas “viejetes” rabian con esto y dicen que esta etapa empieza solo cuando uno se siente viejo y esas cosas, pero esto es un efecto directo de una cultura que realza la juventud, lo cual aleja incluso a los mayores de que reconozcan su edad. Erikson establece que es bueno llegar a esta etapa y si no lo logramos es que existieron algunos problemas anteriores que retrasaron nuestro desarrollo.
La tarea primordial aquí es lograr una integridad yoica (conservamos aquí la terminología acorde con los vocablos técnicos dentro del marco de la psicología. También puede entenderse el término como “integridad”. N.T.) con un mínimo de desesperanza. Esta etapa parece ser la más difícil de todas, al menos desde un punto de vista juvenil. Primero ocurre un distanciamiento social, desde un sentimiento de inutilidad; todo esto evidentemente en el marco de nuestra sociedad. Algunos se jubilan de trabajos que han tenido durante muchos años; otros perciben que su tarea como padres ya ha finalizado y la mayoría creen que sus aportes ya no son necesarios.
Además existe un sentido de inutilidad biológica, debido a que el cuerpo ya no responde como antes. Las mujeres pasan por la menopausia, algunas de forma dramática. Los hombres creen que ya “no dan la talla”. Surgen enfermedades de la vejez como artritis, diabetes, problemas cardíacos, problemas relacionados con el pecho y ovarios y cánceres de próstata. Empiezan los miedos a cuestiones que uno no había temido nunca, como por ejemplo a un proceso gripal o simplemente a caerse.
Junto a las enfermedades, aparecen las preocupaciones relativas a la muerte. Los amigos mueren; los familiares también. La esposa muere. Es inevitable que también a uno le toque su turno. Al enfrentarnos a toda esta situación, parece que todos debemos sentirnos desesperanzados.
Como respuesta a esta desesperanza, algunos mayores se empiezan a preocupar con el pasado. Después de todo, allí las cosas eran mejores. Algunos se preocupan por sus fallos; esas malas decisiones que se tomaron y se quejan de que no tienen ni el tiempo ni la energía para revertirlas (muy diferente a estadios anteriores). Vemos entonces que algunos ancianos se deprimen, se vuelven resentidos, paranoides, hipocondríacos o desarrollan patrones comportamentales de senilidad con o sin explicación biológica.
La integridad yoica significa llegar a los términos de tu vida, y por tanto, llegar a los términos del final de tu vida. Si somos capaces de mirar atrás y aceptar el curso de los eventos pasados, las decisiones tomadas; tu vida tal y como la viviste, como necesariamente así, entonces no necesitarás temerle a la muerte. Aunque la mayoría de ustedes no se encuentran en este punto de la vida, quizás podríamos identificarnos un poco si empezamos a cuestionarnos nuestra vida hasta el momento. Todos hemos cometido errores, alguno de ellos bastante graves; si bien no seríamos lo que somos si no los hubiéramos cometidos. Si hemos sido muy afortunados, o si hemos jugado a la vida de forma segura y con pocos errores, nuestra vida no habría sido tan rica como lo es.
La tendencia maladaptativa del estadio 8 es llamada presunción. Esto ocurre cuando la persona “presume” de una integridad yoica sin afrontar de hecho las dificultades de la senectud.
La tendencia maligna es la llamada desdén. Erikson la define como un desacato a la vida, tanto propia como la de los demás.
La persona que afronta la muerte sin miedo tiene la virtud que Erikson llama sabiduría. Considera que este es un regalo para los hijos, dado que “los niños sanos no temerán a la vida si sus mayores tienen la suficiente integridad para no temer a la muerte”. El autor sugiere que una persona debe sentirse verdaderamente agraciada de ser sabia, entendiendo lo de “agraciada” en su sentido más amplio: me he encontrado con personas muy poco agraciadas que me han enseñado grandes cosas, no por sus palabras sabias, sino por su simple y gentil acercamiento a la vida y a la muerte; por su “generosidad de espíritu”.